
Bestial sin duda
Cuidaros
Una gran silueta se acercaba poco a poco, era un sonido runruneante, que provocaba un gran estruendo cada par de segundos. Venia de detras de los matorrales, repletos de flores, pues estabamos en plena primavera, con abejas gordas y cargadas de polen, llendo de flor en flor aprendiendose el camino de vuelta a casa. Empezé a vislumbrar la silueta, era una anciana subida a un tractor trabajando el campo, que en aquel momento estaba ver y reluciente, pues las lluvias de los ultimos días, habian dado de comer a las plantas. La abuela bajaba las escaleras del tractor con una agilidad asombrosa para alguien de su edad. Se acercó y quedé atónito. Me dijo:
-Hola!
Pero no respondí, seguia estupefacto tras la primera vista. Me habia equivocado... ¿Cómo era posible? La desconocida era una joven alegre, al menos eso contaba su sonrisa curvada y sucia, pues su piel decia todo lo contrario. El sol, había traicionado a la naturaleza, las arrugas y los callos que este le habia provocado con sus quemaduras habian hecho que el tiempo se acelerase solo en su piel. Aunque este detalle no ensombrecia su dorada melena de reflejos color de oro, por donde cabalgaba libre el viento. Su vestimenta, digna de "Los chicos del maiz" y tipico donde los haya de los Estados Unidos, nada tenía que ver con la Asturias rural en la que me encontraba. Su gorro, de amarillenta paja y con sus bordes maltrechos, signos de una fabricacción artesanal, ocultaba sus mayores defectos en la cara, a la par de que la oscurecía aún más. Su camisa, desgastada como si llevase siendo usada todo un año y con un par de botones rotos, no hacia si no lucir su peto vaquero de un azul fuerte, de tirantes y con un gran bolsillo en el medio, donde a ciencia cierta llevaria pequeños utiles de labranza, tales como una pequeña pala de jardineria y un par de sobre con semillas variopintas en su interior, ya que sus bordes resaltaban sobre un vientre plano. Su claras botas, en las que resaltaba un barro oscuro y líquido, delataban de dónde venia la muchacha.
Cuando porfín salí del asombro, conseguí mirarle a los ojos. Eran dos esmeraldas relucientes y grandes, sobre las que un líquido lagrimal comenzó a correr...
-¿Qué te pasa? - Le pregunté
¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción,La vida es sueño - Calderón de la Barca
y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.